Los Zapatos Viejos

El cariño que uno le tiene a su ciudad nativa es difícil de describir, muchos ni siquiera son conscientes que existe hasta que salen de su ciudad y comienzan a extrañarla. Y precisamente ese cariño que uno le tiene a su ciudad esta representado por este monumento en Cartagena de Indias.

Justo detrás del castillo o fuerte de San Felipe se encuentran dos enormes zapatos hechos de bronce que hacen honor a la obra «A mi ciudad nativa» del poeta cartagenero Luis Carlos López.

En este poema, Luis Carlos López compara el cariño que uno le tiene a su ciudad con el mismo que uno siente por sus zapatos viejos, esos que siempre quieres utilizar y que con el paso del tiempo tus pies se han acostumbrado a usarlos. Este monumento fue construido por el escultor Héctor Lombana quien parece haber convertido un poema en un objeto tangible y con alma propia, pues los cartageneros lo sienten completamente suyo y los turistas curiosos como nosotros no podemos dejar pasar la oportunidad de conocer un poco de la historia detrás de esta escultura por supuesto tomarnos unas bonitas fotos.

la recomendación para obtener la mejor foto es meterte dentro de uno de los zapatos

Si se encuentran en Cartagena o tienen pensado visitar este lugar les recomiendo hacerlo por la mañana o por la tarde cuando esta bajando el sol, por que la temperatura puede ser muy alta al medio día y afectar su experiencia, además al ser de bronce, la escultura se calienta bastante y esto no permite que se puedan recargar en ella o meterse dentro de uno de los zapatos, que es lo que generalmente se hace para tener una buena foto.

Este lugar es de libre acceso, no hay ningún costo por acceder o por tomarse fotos, así que pueden ir por su cuenta o tomar un City Tour que incluye la visita a otros lugares interesantes. Y si aun no les ha quedado claro a que se refiere el poeta al comparar a Cartagena con sus zapatos viejos, aquí tienen el poema completo.

A mi ciudad nativa

Noble rincón de mis abuelos: nada
como evocar, cruzando callejuelas,
los tiempos de la cruz y de la espada,
del ahumado candil y las pajuelas…

Pues ya pasó, ciudad amurallada,
tu edad de folletín… Las carabelas
se fueron para siempre de tu rada…
Ya no viene el aceite en botijuelas!

Fuiste heroica en los años coloniales,
cuando tus hijos, águilas caudales,
no eran una caterva de vencejos.

Mas hoy, plena de rancio desaliño,
bien puedes inspirar ese cariño
que uno le tiene a sus zapatos viejos…

Luis Carlos López


Descubre más desde Todo El Panorama

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑